LES ONG PROCHES DE LA GUERILLA ONT INTOXIQUE LA PRESSE COLOMBIENNE AVEC UN FAUX RAPPORT AMERICAIN CONTRE LE COLONEL ALFONSO PLAZAS VEGA, HEROS DE SON PAYS
14 octobre 2009
Le quotidien El Espectador de Bogota a été manipulé par une ONG de la guérilla, au point de publier un article sur un présumé rapport des USA qui accuserait le colonel Alfonso Plazas Vega d’être « responsable de meurtres et disparitions » lors de la reprise par l’armée du palais de Justice de Bogota, incendié par les rebelles du M-19 en novembre 1985 qui avaient pris en otages des centaines de juges avant de les liquider par les armes.
Le rapport n’a rien à voir avec une accusation du colonel par les USA. Il ne fait que relater les accusations d’ONG, sans aucun fondement, contre ce héros qui a commandé l’attaque contre les terroristes du M-19, complices des patrons de la cocaïne pour brûler leurs dossiers et éviter leur extradition aux USA. L'un des anciens chefs du commando du M-19, Gustavo Petro, n'est pas en prison. Il vient d'être désigné, avec 1% du corps électoral lors de primaires, candidat de la gauche à la présidentielle de mai 2010…
Voici l’article erroné de El Espectador (repris ensuite par le site internet de l’autre quotidien de Bogota, El Tiempo), suivi de la lettre adressée au Tiempo, qui l’a publiée, par le fils du colonel, Miguel :
El Espectador
7 de octubre de 2009
EE.UU. determinó responsabilidad de Plazas Vega en retoma del Palacio
Por: Giovanni González Arango
Una investigación estableció que el ex uniformado sí está comprometido en desapariciones y asesinatos de civiles.
Una operación efectuada por agentes de inteligencia al servicio de la Embajada de Estados Unidos en Colombia fue consignada en un informe al Departamento de Estado de ese país, en el que señalan al ex comandante de la Unidad de Caballería del Ejército como el autor intelectual de las desapariciones y los asesinatos de quienes integraban la cafetería del Palacio de Justicia.
El documento, que fue puesto en conocimiento de las autoridades colombianas en 1998, señala que el coronel Plazas sí estuvo al mando de la operación y estuvo al tanto del manejo y conducción de las personas que iban siendo rescatadas del Palacio en llamas, durante las fatídicas jornadas del 6 y 7 de noviembre de 1985.
La investigación determinó, así mismo, que Luis Alfonso Plazas Vega actuó irregularmente durante la operación, por cuanto se señala el carácter doloso de la manera como murieron muchos de los guerrilleros del Movimiento 19 de Abril, M - 19, que ejecutaron la operación.
Tal es el caso del comandante de la acción, el insurgente, Andrés Almarales, quien en palabras de uno de los familiares de los desparecidos, René Guarín, había sido asesinado con un tiro de gracia, teniendo en cuenta que, según él, yacía con un disparo en la cabeza en el Instituto Nacional de Medicina Legal, días después de la tragedia.
El informe, que mantenía un carácter de confidencialidad hasta el año 2008, fue constituido a partir de los reportes de la investigación que adelantaron agentes secretos al servicio de la Embajada y que fue socializado con varias autoridades de los Estados Unidos en 1998.
De la misma manera, se revela que algunos de los militares que hicieron parte de la retoma, terminaron incriminados en otros casos de desaparición de civiles, principalmente, de militantes de organizaciones de izquierda, como lo había denunciado hace varios años el ex uniformado del B-2, Ricardo Games Mazuera, cuyas denuncias fueron desestimadas por el procurador General, Alfonso Gómez Méndez, en 1989.
En ese entonces, Games aseguró que existía una herramienta de desaparición sistemática de la que eran partícipes los mandos medios de la Policía y el Ejército, al tiempo que señaló algunos de los nombres que estaban siendo objeto de ese seguimiento irregular, como el del abogado, Eduardo Umaña, asesinado en 1998, luego de que consiguiera la orden de exhumar unos cadáveres que se pretendía presentar como los correspondientes a los desaparecidos.
Las palabras del ex uniformado cobraron vigencia tras el crimen de Umaña y retomaron su trascendencia cuando el ex cabo Tirso Sáenz hizo referencia a varias de las torturas a las que, al parecer, fueron sometidos los desaparecidos, y que fueron reseñadas también por Games en el informe que rindió ante el ministerio público, luego de desertar de las Fuerzas Militares.
Hoy, sus denuncias, como las de Sáenz, otros varios testigos y la práctica de algunas pruebas, coinciden con los señalamientos que puso de presente la inteligencia de los Estados Unidos, que acusa al coronel (r), Alfonso Plazas Vega, como el responsable de la desaparición forzada, secuestro, y asesinato de 11 civiles, durante el operativo de retoma del Palacio de Justicia, en noviembre de 1985.
Cabe anotar, además, que todos los detalles registrados en ese documento eran de pleno conocimiento del presidente de Colombia de 1998, Andrés Pastrana, y su ministro de Defensa, Rodrigo Lloreda Caicedo, pues fue enviado por las autoridades estadounidenses, en cabeza del Departamento de Estado, al Gobierno Nacional y pese a ello no hubo pronunciamiento alguno por parte de las autoridades, que sólo en 2005 reabrieron la investigación.
La parte civil en el juicio que enfrenta el coronel Plazas, anunció que le pedirá a todos los despachos que adelantan los procesos por el holocausto del Palacio de Justicia que tengan en cuenta el informe como prueba, pues, según argumentan, es una evidencia clara de la actuación delictiva que tuvieron mandos medios del Ejército durante la retoma del Palacio, entre ellos el comandante de la Unidad de Caballería en 1985.
Voici la lettre de Miguel Plazas Vega, le fils du héros, qui conteste cette version, preuves à l’appui :
Octubre 11 de 2009
Hijo de Plazas Vega desmiente información sobre su padre
aparecida en medios de comunicación
A través de una carta calificó como 'falsa y difamatoria' la versión según la cual E.U.
señalaba al coronel (r) como responsable de la muerte de varias personas en la toma del
Palacio de Justicia.
Dicha información fue retomada por el tiempo.com el pasado 9 de octubre. Vea el texto de
la información.
Este es el texto de la carta del hijo del coronel Luis Alfonso Plazas Vega
Doctor Roberto Pombo
Director Diario El Tiempo
Bogotá
Señor Director,
Tengo en mis manos el documento citado erróneamente por un artículo de El Espectador
(del 7 de octubre de 2009), firmado por Giovanni González Arango, en el que se afirma
que el Departamento de Estado de los EEUU responsabiliza a mí Padre el Coronel LUIS
ALFONSO PLAZAS VEGA y a los militares colombianos de la muerte de varias personas
fuera de combate y entre ellos los empleados de la cafetería del Palacio de Justicia,
durante los trágicos hechos del 6 y 7 de noviembre de 1985.
La información de El Espectador es completamente falsa y difamatoria y fue mencionada
por EL TIEMPO en su pagina web, por eso le pido a usted, señor Director, publicar este
desmentido al que tengo pleno derecho, como hijo del afectado, hospitalizado actualmente
y sin poderse defender por si solo. El honor de mi padre y el de mi familia ha sido
gravemente perjudicado por ese artículo donde su nombre aparece citado expresamente.
Es falso decir que se trata de un “documento del Departamento de Estado”. Se trata, en
realidad, de un despacho interno de 1999 mediante el cual el Embajador norteamericano
en Colombia en ese entonces, Curtis W. Kamman, le resume al Departamento de Estado,
el 14 de diciembre de 1999, las afirmaciones de unas ONG de Derechos Humanos
colombianas.
Estas ONG evocan el resultado de una reunión sostenida, en enero de 1999, con
miembros del ministerio colombiano de Defensa. Tales reuniones fueron patrocinadas por
Hijo de Plazas Vega desmiente información sobre su padre apar… http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/ARTICULO-PRI…
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el ministerio de Defensa colombiano. El “informe” aborda 12 o 13 puntos diferentes. El
punto que tiene que ver con la tragedia del Palacio de Justicia es sólo uno de ellos. En
realidad, son únicamente ocho cortas líneas del despacho. De éstas, el autor del artículo,
posiblemente guiado por el colectivo de abogados Alvear Restrepo, extrapola e inventa
frases y conclusiones que el documento no contiene.
Con ese despacho, el colectivo de abogados Alvear Restrepo manipuló a los medios de
información colombianos aprovechando, quizás, el desconocimiento del idioma inglés del o
de los periodistas que redactaron y publicaron la falsa noticia. El Espectador no publicó
siquiera una traducción al castellano del despacho del citado embajador.
Varios de los comentarios del embajador aparecen borrados en la copia desclasificada.
Probablemente esas líneas fueron borradas por el Departamento de Estado antes de
desclasificar ese despacho. La desclasificación fue hecha, según sello oficial, el 19 de
noviembre de 2007.
En uno de los puntos de ese despacho, las ONG pretenden que en uno de los diálogos
había dos militares colombianos, uno activo (el general Hernández López, jefe del Estado
Mayor Conjunto) y otro retirado. Para identificar al retirado las ONG aseguran que se trata
del “coronel Alfonso Plazas Vargas” (se equivocan en el segundo apellido) quien comandó,
según ellas, en noviembre de 1985, “el asalto del Ejército al edificio de la Corte Suprema
que había sido tomado por el M-19″. Ese asalto, dicen, “resultó en la muerte de más de 70
personas, incluyendo once magistrados de las Cortes. Los soldados mataron a un número
de miembros del M-19, y a sospechosos de colaborarles, fuera de combate, incluyendo los
empleados de la cafetería del Palacio”.
Esas frases de las ONG son totalmente erróneas y difamatorias, como es erróneo decir
que fueron frases del embajador, o del Departamento de Estado. Quien lanza la calumnia
contra el Coronel Alfonso Plazas y contra las fuerzas militares colombianas son las ONG.
Tal difamación no viene de la Embajada norteamericana. Esta se limita a transcribir
lacónicamente lo que esas ONG dijeron. Tampoco se trata de afirmaciones o de
conclusiones del Departamento de Estado. Ni de informaciones obtenidas por un “agente
secreto”. Tales afirmaciones fueron lanzadas en una reunión pública propiciada por el
ministerio de Defensa de Colombia. El informe en su docena de puntos relaciona
diferentes reuniones de ONG durante esos días con diferentes miembros del Ministerio de
Defensa Colombiano.
El Departamento de Estado recibió ese resumen y lo archivó, sin darle importancia alguna.
Años después, entre muchos otros documentos desclasificados originarios de otras
embajadas norteamericanas, lo desarchivó. El colectivo Alvear Restrepo trata de utilizar
ahora ese documento, y la falsa noticia redactada con ese respaldo, en momentos en que
sus acusaciones contra mí Padre se derrumban en el medio judicial.
¿Si el despacho fue desclasificado en noviembre de 2007 por qué lo trata de utilizar
ahora, dos años después? Porque la bancarrota de las tesis del colectivo de abogados en
contra de Alfonso Plazas es evidente y el colectivo debe intentar algo para salir de ese
Hijo de Plazas Vega desmiente información sobre su padre apar… http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/ARTICULO-PRI…
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pantano.
La reunión evocada por el despacho de la embajada sí se llevó a cabo. El Coronel Plazas
asistió como asesor del comandante general de las FFMM, cargo en el cual se
desempeñaba en ese momento. Esa reunión se celebró en el Hotel Bogotá Plaza.
Asistieron a ella entre 12 y 14 ONGs colombianas. El jefe de una de éstas era Otty Patiño,
ex miembro del grupo terrorista M-19. Otras estaban representadas por ex guerrilleros del
ELN, del M-19, el EPL etc. Había uno o dos extranjeros.
Documentos de este tipo son producidos por las Embajadas todos los días. Son enviados
a sus respectivas cancillerías. Ese tipo de texto es conocido bajo la denominación de
“informe crudo”, pues recoge lo que se dice en los países donde se hallan las sedes
diplomáticas. Esos informes no constituyen posiciones oficiales de los Embajadores, ni del
Departamento de Estado.
Es falso decir que “EE.UU. determinó responsabilidad de Plazas Vega en retoma del
Palacio”. En el despacho desclasificado no hay ningún juicio de valor del gobierno de
Estados Unidos de América, ni del embajador citado, ni de los supuestos “investigadores”
o “agentes de inteligencia” (totalmente inexistentes en el despacho de la embajada). Es
falso decir que “una investigación estableció que el ex uniformado sí está comprometido en
desapariciones y asesinatos de civiles.” Es falso decir que “una operación efectuada por
agentes de inteligencia al servicio de la Embajada de Estados Unidos en Colombia fue
consignada en un informe al Departamento de Estado de ese país”. Es falso decir que el
Coronel Alfonso Plazas es “el autor intelectual de las desapariciones y los asesinatos de
quienes integraban la cafetería del Palacio de Justicia”. Es falso decir que el
Departamento de Estado “señala que el coronel Plazas sí estuvo al mando de la operación
y estuvo al tanto del manejo y conducción de las personas que iban siendo rescatadas del
Palacio en llamas”.
Le agradezco el tiempo de leer este email y espero lo unico que le pido es la imparcialidad
que a usted lo debe caracterizar.
Cordialmente,
Miguel Plazas
Crée





